lunes, 19 de enero de 2015

Las oportunidades no llegan.

Desde febrero de este año estoy inmersa en el duro mundo del desempleado. En las estadísticas no se habla del mal de uno mismo.
Cada mañana al abrir el correo y no encontrar contestaciones de las empresas te sientes, ciertamente superado. Algunos ni se molestan en decirte, srta. no es usted el candidato para este puesto, simplemente, reconocemos los silencios como respuestas negativas a nuestros sueños laborales.
¿Que me deparará el futuro?, siempre tenemos una pequeña esperanza al salir de una entrevista, yo hasta pienso poner unas velitas a San Judas Tadeo, que dice mi hermana que da buen resultado. Esque en el fondo somos tantos que aspiramos a lo mismo que esto es comparable al bote de la bono loto de esta noche, que es un premio gordo para cuantos?, uno.
La sensación es muy similar, cada semana echas la primitiva y estas viendo que no te toca.
Espero tener algo más de suerte, ciertamente, la necesidad de trabajar es económica, pero también a la vez psicológica, toda maquina necesita seguir funcionando, los coches que se pasan tiempo aparcados, a la hora de arrancarlos, en muchos casos, no lo hacen.
La necesidad de que una persona tenga algo que hacer todos los días, una rutina, no nos damos cuenta, pero cuando no la tenemos estamos perdidos.

1 comentario:

  1. Realmente esta publicación es de hace ya algunos añitos, pero se puede aplicar perfectamente a mi situación actual, y a la de muchos parados que están en esta misma situación...

    ResponderEliminar